miércoles, 19 de febrero de 2020

DISPARA, YO YA ESTOY MUERTO

La imagen puede contener: cielo, texto y exterior
Dispara, yo ya estoy muerto
Autora: Julia Navarro
Editorial: Plaza y Janés
Nº Pág.: 912

SINOPSIS
Hay momentos en la vida en los que la única manera de salvarse uno mismo es muriendo o matando. Marian Miller, cooperante de una ONG, debe realizar un informe sobre los asentamientos ilegales de los judíos en territorio palestino. Para ello pretende recoger las versiones de ambos lados, una decisión que la llevará a citarse en Jerusalén con Ezequiel Zucker, un anciano que tiene, como tantas personas, muchas cosas que contar e, incluso, algún secreto que ocultar... Así, como si se tratara de un enorme puzzle en el que encajar muchas y complejas piezas, el viejo Ezequiel le irá relatando la historia de su familia, mientras ella le ofrecerá la versión árabe.

OPINIÓN PERSONAL
No le quito mérito a escribir una novela del calibre de esta, ya que tengo que reconocer que el trabajo de documentación que ha tenido que llevar a cabo la autora es exhaustivo y muy complicado, puesto que no se limita a contarnos la historia reciente de la formación del estado de Israel, la que conocemos todos y que data de 1948, sino que se remonta mucho más atrás. Y también hay que tener en cuenta el estilo impecable con el que está escrita la historia. Quizá en este caso el problema sea yo: demasiados datos históricos que se me hacen muy farragosos a la hora de que el texto se me haga ágil. Me pierdo en fechas, nombres, datos... Acepto que es una novela de ficción histórica, que cuenta historias ficticias dentro de un entorno histórico real, y que debemos saber en qué entorno nos estamos moviendo, pero para mi gusto hay demasiada información que yo no he considerado tan relevante y necesaria.

Además, y también forma parte de lo que considero "mi problema", es una novela triste, muy triste. Pasan muchas cosas... y todas tristes. A mí me gustan los libros en los que, aunque sea de vez en cuando y para arrancarme una sonrisa, pasa algo bueno.

Por otro lado, está el final... No voy a dar más datos para los que no lo han leído pero... Cuando lo lean me entenderán: no me gusta ese tipo de finales.

¿Es una buena novela? Sí, en ningún caso lo pongo en duda, porque está muy bien escrita y muy bien documentada.

¿Me ha gustado? No. Tantos datos históricos que parecen sacados de una hemeroteca, tanta tristeza y ese inesperado final me han dejado bastante mal sabor de boca.

¿Le daría otra oportunidad a la autora? Por supuesto. Leí "Dime quien soy" y me pareció una maravilla. Quiero pensar que sea capaz de escribir otro que me cautive de esa manera.

domingo, 9 de febrero de 2020

UN PASEO POR OPORTO



¡¡Hola de nuevo!!
He estado perdida un poco de tiempo. Bueno, vale. Mucho tiempo. Pero hoy me apetecía escribir una entrada en el blog para contaros mi experiencia durante este fin de semana pasado en Oporto. El jueves fue el cumpleaños de mi "gordi" y, para celebrarlo, nos escapamos a la ribera del Duero desde el viernes hasta ayer lunes. Hicimos el viaje en coche ya que, como conducimos los dos, no se nos hace demasiado gravoso y así vamos un poco a nuestro aire. Llegamos a Oporto a mediodía pero claro, hay que contar que allí llevan una hora menos que en España así que estuvimos justo a tiempo para hacer el check-in del hotel.

El hotel elegido, Hotel Spot Family Suites, no fue la mejor opción sin lugar a dudas. Lo tenían calificado como un 4 estrellas, pero desde luego le sobraba como mínimo una. La habitación doble era diminuta, con vistas a unos tejados cochambrosos, con un baño excesivamente pequeño y con un plato de ducha que más bien era un plato de postre por el tamaño. El buffet del desayuno resultó bastante pobre y el personal no se caracterizó por su especial amabilidad. Lo único bueno que le encontré fue que estaba muy cerca de la Avenida dos Aliados y de Rua Santa Catarina, y que estaba limpio. Por lo demás... no vale lo que cuesta, indudablemente.

Ahora, Oporto es una ciudad maravillosa. Incómoda, porque es todo cuestas y escaleras, pero es de una belleza increíble. Mantiene ese encanto decadente de las ciudades antiguas, con un casco histórico muy recogido y donde se puede ir caminando sin problemas a todas partes.
Cuando terminamos de comer (en McDonalds, porque entramos buscando la hamburguesa bifana, especialidad que se supone que solo tienen en ese establecimiento según había visto yo en internet, y que ya no elaboran) nos acercamos a hacer un free tour en el que nos enseñaron y explicaron el centro de Oporto. Después del tour y de una ducha calentita, nos fuimos a cenar.

Las francesinhas, tan famosas en Oporto, no nos entusiasmaron demasiado. Digan lo que digan, no deja de ser un sandwich relleno de todo lo que pilles por la nevera con un huevo frito por encima y bañado en una salsa. No sé... no nos gustó tanto como para repetir. Sin embargo el "bacalao a brás" estaba muy bueno, aunque hay que reconocer que llena un montón.

Al día siguiente emprendimos la visita de la ciudad por nuestra cuenta. Yo llevaba preparados dos recorridos, uno para la parte alta, y otro para la parte baja y la zona de Vila Nova de Gaia. Como somos muy aplicados y salimos pronto del hotel, nos dio tiempo a verlo todo (incluso por dentro) el primer día, y solo dejamos para el segundo la visita a la bodega, cruzar el puente de Luis I, y el mirador de Gaia.

Si hay algo característico en Oporto es el azulejo bicolor en blanco y azul. Hay muchísimos edificios recubiertos de este tipo de azulejo que imita la tan preciada porcelana china y que, tal y como nos explicó Enrique, nuestro guía del free tour (1-2 tours Porto), también cumple la función de aislar de la humedad los edificios.
Capela das Almas

Empezamos por la Capela das Almas, situada en la misma Rua Santa Catarina y a pocos metros de nuestro hotel. Se trata de una capilla pequeña pero muy bonita, con un recubrimiento exterior de azulejos y un interior acogedor que llama al recogimiento. Encendimos una vela por nuestra familia y continuamos hasta la Iglesia de San Ildefonso. De mayor tamaño que la capilla, tiene los azulejos del exterior bastante más deteriorados que esta, aunque el interior está bastante bien conservado. Las vidrieras tienen un color y una luz deslumbrante, los techos son de escayola con apliques y el retablo es barroco. Están haciendo una colecta para reparar el tejado de la iglesia, así que nosotros aprovechamos para dejar un donativo y poner nuestro nombre en una de las nuevas tejas que se van a instalar.
Iglesia de San Ildefonso

Teníamos previsto ir desde ahí a la estación de tren de Sao Bento, que aunque habíamos estado el día anterior con el tour, nos apetecía hacer fotos con tranquilidad, pero como lo nuestro es acabar perdidos, nos equivocamos de calle y fuimos a dar a la muralla y la catedral fortificada, cosas que pertenecían al segundo recorrido y que, ya que estábamos allí, decidimos ver antes de seguir.
La catedral de Oporto (la Sé, como la llaman ellos) es preciosa, pero la parte del claustro es im-pre-sio-nan-te. Está todo alrededor recubierto del típico azulejo y en bastante buen estado de conservación. Por algún extraño expediente X, la foto más bonita que hice al patio del claustro me ha salido en verde y no puedo arreglar la imagen... ¡¡¡¡Pero os prometo que era precioso!!!! Con la entrada se incluía una subida a la torre, y como es algo que me cuesta mucho trabajo pero a lo que no me puedo resistir... subí, como no podía ser menos. Las vistas desde lo alto son una pasada, pero no son las mejores de Oporto.

Claustro superior Catedral de Oporto 

Patio del Claustro inferior de la Catedral 


Vidriera frontal de la Catedral 


Patio del Claustro inferior (visto desde la galería)

Desde ahí volvimos a dirigir nuestros pasos hacia el primer recorrido, visitando la estación de Sao Bento (donde compramos unas mandarinas espectaculares en tamaño, olor y sabor) y subimos a ver la Iglesia dos Clérigos, sin intención ninguna de subir a la torre... nuestro querido guía nos dijo que no merecía la pena porque las vistas más bonitas de Oporto se encontraban al otro lado del río y, después de haber subido a la catedral y con la cola que había para subir a la torre, decidimos olvidarlo.
Estación de Sao Bento


Dentro de la iglesia (es gratuita e independiente de la visita a la torre) había un concierto de música de órgano, así que nos sentamos un ratito en un banco para escucharlo y aprovechar para descansar un poco. La iglesia en sí no tiene mucho, la verdad. No es fea, es bastante luminosa... pero interiormente no tiene gracia ninguna.

Torre dos Clérigos

Desde ahí nos acercamos a ver las iglesias hermanas: la iglesia de los carmelitas y la iglesia do Carmo, ambas separadas por una casa de un metro de anchura que se utilizaba como la casa del sacristán y que ahora está reconvertida en reclamo turístico. Tres pisos de un metro de ancho en el que han hecho una recreación de cómo estaba antes. Nosotros optamos por no entrar. Es que lo de los "remakes" por hacer dinero a costa de los turistas no lo llevo demasiado bien...
Iglesias Hermanas

Cuando salimos pensamos ir a visitar la librería Lello e Irmao, aunque como la fila de gente esperando entrar en ella era bastante larga, decidimos hacer una parada para comer y reponer fuerzas aunque para nosotros era aún un poco temprano. A las 13,15 estábamos entrando en la Galería de París, sitio recomendado por el guía y realmente en cuestión calidad-precio es bastante razonable. A ver... no es para tirar cohetes ¿vale? Y tampoco el mejor sitio donde he comido. Pero por menos de 6€ que cuesta un menú tampoco se pueden pedir milagros. Eso sí: si pides otra bebida aparte del agua que va incluido, te meten un sablazo contundente.

Galería de París (restaurante)

Tras comer, hicimos el segundo intento, también fallido, de visitar la librería, así que la dejamos para el día siguiente. Como todavía nos quedaba mucho día por delante, y ya habíamos visitado todo lo que tenía programado para la ruta número uno y parte de la dos, decidimos seguir con esa segunda ruta hasta donde nos diera margen el día. Empezamos por visitar la iglesia de San Francisco, con sus catacumbas y su museo.
Las catacumbas y el museo fue lo primero que visitamos. La parte de la galería es muy normalita, sin excesos. Las catacumbas me daban muy, muy, muy mal rollo. A pesar de estar iluminadas y de tener escrita la explicación de por qué estaban ahí... no sé, como que no me sentí demasiado cómoda. Además, hay una parte del suelo que es de cristal y a través de la cual se ven los restos del osario... Lo dicho: muy mal rollo.
Iglesia de San Francisco (exterior)

De ahí pasamos a la iglesia y... yo lo titularía "Como cargarse una iglesia preciosa". Un edificio de planta claramente gótica: una nave central y dos laterales separadas por columnas, edificio en forma de cruz, la parte del altar mayor redondeada, los arcos ojivales, las vidrieras de color... todo iba bien hasta que alguien decidió que no le gustaba el gótico y cubrió casi toda la iglesia con madera policromada en oro. Es... cargante. A ver, que yo puedo entender que una catedral se tardaba un montón en construir, que tiene que haber mezcla de estilos... pero con el barroco se han pasado. Hay incluso columnas de piedra recubiertas de esta madera dorada tapando la forma del arco, vidrieras tapadas... Mires donde mires, todo es dorado. Demasiado recargada, para mi gusto.

Resultado de imagen de iglesia de san francisco oporto
Iglesia de San Francisco (interior)
Fuente: www.lugaresquevisitar.com

Cuando salimos, nos dimos cuenta de que todavía nos daba tiempo a ver el palacio de la Bolsa. La visita se hace guiada, son 11€ la entrada... y son los mejor invertidos de todo el viaje. Está construido en los terrenos del antiguo convento de San Francisco, por lo que está adosado a la iglesia del mismo nombre (que es la que visitamos anteriormente). Aunque el edificio original del convento estaba en ruinas, al construir este palacio intentaron respetar al máximo la estructura original. Hay muchas salas muy bonitas pero la joya de la corona, el último lugar del palacio que se visita y donde me quedé extasiada con la decoración y la belleza fue en la sala árabe. Todos hemos visto salas árabes: en Toledo, en Aranjuez, en Granada... pero tan grande, tan decorada y tan lucida, yo no había visto ninguna hasta ahora. Podría ser perfectamente utilizada como salón de bodas, o sala de baile. De hecho, nos dijeron que se alquila para eventos privados aunque el precio es prohibitivo para bolsillos como el mío.
Palacio de la Bolsa - Sala oriental

Al salir del palacio nos bajamos a dar una vuelta a la ribera del río y para subir de nuevo hasta la zona de la Sé utilizamos el funicular (otros 3€ bien invertidos porque yo me consideraba a esas alturas incapaz de volver a subir la cuesta o "trepar" por esas escaleras infernales).Y desde ahí, otra vez todo hacia arriba hasta llegar a nuestro hotel, en la parte más alta de Oporto.

Funicular Oporto

Para los que sois de cenar tarde, os informo que allí se sigue el horario europeo: se come pronto y se cena aún más pronto. Así que a las 8,30 estábamos listos para bajar a cenar. Intentamos cenar en Bulha, pero no teníamos reserva y es un restaurante que tiene 4 mesas (literalmente) así que no había sitio, y ellos mismos nos recomendaron otro muy cerca, una "churrascaría" llamada Vaccarum en la que cenamos bastante bien. Y como era un buen día para irnos a tomar una copichuela, nos subimos a la planta 17 del hotel Dom Henrique, al bar 17th level, donde disfrutamos además de unas excelentes vistas de la noche portense.

Menudas vistas ¿eh? Y las copas a un precio razonable

El domingo sólo teníamos pendiente la visita a las bodegas y la zona del mirador de Vilanova de Gaia, así que nos tomamos el día con calma y bajamos paseando con tranquilidad hasta la ribera para cruzar el puente de Luis I por abajo. De camino, nos encontramos con una iglesia que tenía en su fachada al "Santísimo Cristo de los Playmobil", como decidí llamarle.

¿Tengo o no tengo razón?

Los que me conocéis sabéis lo que me gustan las motos... y para mi delicia, nos encontramos con una concentración motera nada más cruzar el río. Había de todo tipo: deportivas, de carretera, custom, clásicas, más grandes, más pequeñas... incluso una estilo II Guerra Mundial con sidecar. Reconozco que disfruté como un gorrino en una charca. Tras repasar los carteles anunciadores de todas las bodegas, nos decantamos por una que tenía también las explicaciones en castellano, y que resultó ser una bodega de origen portugués pero que había comprado una empresa española. Hicimos la visita por la bodega (que no estuvo mal, pero al final te das cuenta de que está todo preparado para el turista y que no visitas una bodega "real" ni de lejos) y luego la cata de vinos correspondientes. No están malos... pero me siguen gustando más los vinos españoles. Donde esté un Cartojal o un Pedro Ximénez, que se quiten los de Oporto.


A la salida, a comer en Casa Dias, un lugar que yo había visto en internet con muchas buenas opiniones y que, por fortuna, estuvo a la altura de las expectativas. El menú del día en festivo son 15€, y hay poca variedad de platos (Sopa de primero, y dos segundos a elegir). Pero tengo que reconocer que era comida casera portuguesa, nada de esos restaurantes preparados para turistas, sino un estilo casa de comidas para lugareños. La comida, buenísima (y distinta de todo lo "turístico"), la atención, exquisita... y para ser dos personas solas las que llevan la atención a las mesas (una madre y una hija que es quien lleva el peso del trabajo) son rápidas, eficaces, amables y no pierden jamás la sonrisa. Ya podían muchos de los que se autodenominan "profesionales de hostelería" aprender de estas dos mujeres.

Me estoy dando cuenta de que la entrada es larguísima, pero si has llegado leyendo hasta aquí es que te interesa la información así que...¡ánimo, que ya queda poco!

Nuestra intención era subir a la parte alta de Gaia en el teleférico que va desde la ribera hasta cerca del Jardín do Morro... un tramo de unos 500 metros (no más), pero sinceramente, 6€ por un trayecto tan corto cuando todavía estábamos "frescos" nos pareció un abuso, así que optamos por la subida a pie... ¡y qué subida! Si me quejaba yo de las cuestas que hay en Oporto, la subida desde la ribera del río hasta la parte alta de Gaia es como el ascenso al Everest (vale, igual no tanto...). Pero una vez arriba... uffffffffff, ¡qué vistas! y las que hay desde el Jardín do Morro son preciosas pero si subes un poco más hasta el Monasterio de la Sierra del Pilar, ya no hay nada que te tape la visión y la panorámica que obtienes es increíble. Si afinas el ojo, llegas casi casi a ver la desembocadura del Duero (que no la ves porque el río hace una curva al final, pero bueno...)
¿A qué compensa subir?
Y aquí la prueba de que subí yo y no es una foto de internet

Después de tanta subida y tanta bajada, estábamos ya agotados así que optamos por irnos derechos a descansar un rato al hotel antes de cenar. ¡Ilusa! Tengo que reconocer que las callejuelas me pierden, y subimos por otro camino diferente al habitual, dando un "pequeño rodeo", con lo que llegamos al hotel justito para la ducha rápida y la cena. Al final, lo de entrar en la librería tuvimos que obviarlo. Siempre estaba llena de gente y para no ver nada más que cabezas, preferí dejarlo. Eso sí: la foto en la puerta que no falte.


Como estábamos agotados (sobre todo yo) elegimos un restaurante llamado Bop que estaba muy cerquita del hotel. Mi "gordi" cenó una hamburguesa, y yo me comí la mitad de sus patatas y nada más. Entre que el camarero era bastante desagradable, que pedí dos platos y no tenían ninguno de los dos (era ensalada ¿eh? no penséis que había pedido yo aquí una delicatessen de esas exóticas), y que cuando pedí el baggel me lo trajeron con miel sin que viniera indicado en la carta, y soy alérgica, decidí no arriesgarme y no pedir nada de cena.

El lunes por la mañana dejamos el hotel, no sin antes dejar constancia de la disconformidad con la relación calidad-precio y con la habitación, y pasamos por Foz do Douro a hacer unas fotos del faro antes de volver hacia Madrid.
Faro de Foz do Douro

Datos a tener en cuenta:
1.- Si vas con un coche de matrícula española, intenta dejarlo dentro de un parking (porque suelen romper el cristal para robarlos)
2.- Calzado cómodo, que no digo yo que no te pongas tacones, pero si no tienes costumbre... mejor no.
3.- Si vas en coche hasta Oporto ¡ojito a los peajes! Hay muchas web donde indican los distintos tipos de peaje y las diferentes formas de pago. Yo opté por asociar una tarjeta de crédito, que es lo más cómodo y sirve para un mes. Hay muchas web con información pero si quieres que te lo explique, lo haré con gusto.
4.- Oporto es una ciudad húmeda y con un alto índice de lluvia. Aunque nosotros tuvimos muchísima suerte y no nos llovió nada más que el día de vuelta, es algo a tener en cuenta a la hora de preparar el equipaje.

Espero que esta mini guía de viaje os sirva para algo. Si tenéis alguna duda o queréis hacer alguna pregunta relativa a la estancia, estaré encantada de responder.

Y, cómo no, tengo que dejar constancia de que este viaje lo hice con mi gordi, mi compañero de vida, mi marido, el pobre insensato que me aguanta cada día y a quien quiero con locura.

(Odio los selfies)

He descubierto que me gusta hacer guías de viaje así que... esta es la primera pero no será la última.

¡Hasta la próxima!

viernes, 12 de julio de 2013

LA MONTAÑA RUSA

Se sentía como en una montaña rusa, con las subidas vertiginosas, las caídas infernales y las vueltas y más vueltas que ponían sus sentimientos cabeza abajo.
Tan pronto tocaba el cielo, como estaba llamando a la puerta del mismísimo Lucifer. Y todo por culpa de la eterna confrontación que mantenían en su organismo el corazón y la cabeza. Ahora mandaba uno, ahora la otra, y siempre sin ponerse de acuerdo entre ellos, dando instrucciones contradictorias y tirando cada uno para un lado. Ella seguía los dictados de ambos y al final había acabado con las ideas confusas, sumida en un mar de dudas, de incertidumbre... y de miedo.
¿Y si aquella montaña rusa no tenia un freno que detuviese el mecanismo? ¿Y si se veía condenada a estar toda la vida en aquella máquina, dando vueltas y más vueltas?
No.
Eso no podía ser.
La maquinaria se tenía que detener porque, si no lo hacía, ella acabaría apeándose en marcha, lo cual era lo menos recomendable.
Y mientras tanto, el tiempo seguía pasando, y ella continuaba dando vueltas en aquella montaña rusa sin saber como bajar...


miércoles, 3 de abril de 2013

NUEVA REVISTA ROMANTICA'S 23


¡Ya está aquí el último número de la revista Romantica's! Y viene cargadito de noticias, artículos, relatos y un sinfín de cosas más.

En ella podéis encontrar una crónica detallada del III Encuentro RA que tuvo lugar el pasado mes de febrero el cual, todo hay que decirlo, fue un éxito rotundo. Contamos con la presencia de muchísimos autores y autoras españoles que nos estuvieron informando de lo que vendrá durante todo este año.

También podéis encontrar una reseña de la novela "El eslabón del tiempo" de mi amiga Chus Nevado (podéis ver su blog aquí) que dará muchísimo que hablar.

Además, aparece un nuevo relato mío, "Abajo el telón" y, por supuesto, la última entrega del "Diario de una madre algo neurótica" en el que nuestra amiga virtual, Rosa, se enfrenta a las nuevas tecnologías.

Si queréis leer la revista completa pinchad AQUÍ y dejaos llevar por un mundo maravilloso.

Besos

jueves, 7 de marzo de 2013

SIMPLEMENTE YO


     ¡Qué susto me he llevado esta mañana! Cuando he entrado al cuarto de baño, he visto a una persona que no conocía de nada. Pensé que alguien había entrado a robar aunque, de mi cuarto de aseo, lo más caro que se pueden llevar es el frasco de colonia “Gotas frescas del Instituto Español”, que debe costar por lo menos ocho euros. Ni siquiera tengo un mísero secador de pelo. ¿Para qué? Mis rizos rebeldes se encrespan al contacto con el aire, así que hace mucho tiempo que he optado por no luchar contra ellos. Si no puedes con el enemigo, únete a él; al menos eso es lo que dicen.
     La señora que se encontraba al otro lado de la puerta me ha mirado con ojos soñolientos y cara de haber dormido muy poco la noche anterior. Sus ojeras, de un intenso azul morado, le llegaban casi hasta los pómulos, y en la cabeza lucía una maraña color caoba que pretendía ser su cabello.
     He tardado un tiempo en darme cuenta de que aquella desconocida era mi propio reflejo en el espejo y, entonces, me he parado a observarme detenidamente.
     Mi lustrosa y espesa cabellera de antaño se reduce a la mitad de su volumen, está reseca y tiene las puntas abiertas. (Nota mental: pedir hora en la peluquería).
     Tengo la piel apagada y llena de arrugas, y el motivo de mis ojeras es que el niño ha pasado la noche con fiebre; amén de los ronquidos de mi señor esposo, que no me han dejado pegar ojo los escasos momentos que he conseguido meterme entre las sábanas.
     Estoy más gorda que cuando me casé. Pero mucho más gorda. Y tengo las tetas caídas como consecuencia de dos embarazos y dos periodos de lactancia en los que, mis pequeños chupasangre, se dedicaron a exprimir mi antaño maravilloso busto.
     Tras unos instantes de reflexión, y después de asumir todos estos cambios, he llegado a la conclusión de que me gusta lo que veo.
     Si no he dormido en toda la noche es porque he tenido a mi lado a alguien para molestarme, porque no he pasado la noche sola. Mis arrugas se deben a tantos momentos de risa pasados con mis compañeros y mi familia, y la grasa adicional es porque tengo comida en la mesa a diario. La caída de mi pecho es el resultado de tener dos maravillosos diablillos a los que adoro. Y mi pelo… bueno, ¡siempre existen las extensiones!
     Soy como soy. Mientras yo misma me acepte, la gente que me importa también lo hará, porque seré capaz de transmitirles felicidad, y entonces no verán a una mujer gorda y vieja, sino a un espíritu joven y alegre. Es lo que hay…

Violeta Lago

lunes, 11 de febrero de 2013

"150 ROSAS"



La editorial Divalentis, a través de su página web, convocó no hace mucho el concurso "150 rosas", a fin de seleccionar 150 relatos románticos para hacer una antología. El sábado pasado, durante la celebración del III Encuentro RA, se hizo público el fallo de dicho concurso. El relato ganador, además contaría con un contrato de publicación con la editorial, así que los nervios estaban a flor de piel.

No hago crónica del encuentro porque Elizabeth y Carmen se han encargado de ello con tanta habilidad y maestría que las suyas me parecen perfectas.

A mitad de la tarde estaba prevista la apertura de la plica que daba el nombre del ganador del concurso y, ante la duda de hacer un descanso o escuchar el fallo, la respuesta fue unánime: ¡el fallo!

El relato ganador, "Primer encuentro entre Píramo y Tisbe", es de Mara Oliver y yo, que lo he leído, puedo decir sin temor a equivocarme que tiene una calidad exquisita y que se merece el premio recibido.

Pero yo también tengo mi parte del pastel: mis dos relatos, "Vigésimo aniversario" y "A solas" han sido seleccionados y forman parte de esta antología, junto a los de muchas de mis compañeras (y compañeros) junto a quienes es un placer compartir páginas.

La editorial nos ha prometido una presentación en Madrid, así que, en cuanto sepa fechas y todas esas cosas, lo subiré al blog, a facebook, a twitter y a todas partes (eso se llama spam, ¿verdad?) para que, los que estéis interesados, podáis acudir.

Desde aquí, dar las gracias a Sergio, editor de Divalentis, por el rato tan divertido que nos hizo pasar, a pesar de los nervios de todos los participantes.

¡Os dejo que disfrutéis de la portada! El interior merece muchísimo más la pena pero, para verlo, tendréis que conseguir el libro.

martes, 5 de febrero de 2013

LA BIBLIOTECA ENCANTADA

¡Llego tarde! ¡Llego tarde!

Hay que ver: llevo unos días que me siento como el conejo de Alicia en el país de las maravillas. Que llego tarde a todas partes. Digamos que mi vida no es precisamente una balsita de aceite, porque relax, lo que se dice relax, no es que tenga mucho. Así que me vais a tener que perdonar que esta entrada la haga a estas alturas. Pero bueno, más vale tarde que nunca.

El pasado día 1 de febrero se reunieron un montón de amigas, junto a Javier Fernández Jimenez, para hacer un programa de radio: La Biblioteca Encantada, en Radio21.


Compartieron con todos los radioyentes un montón de noticias relativas al III Encuentro RA que se va a celebrar el próximo día 9 de febrero y, por supuesto, nos pusieron al día sobre sus publicaciones. En la foto podéis ver a Javier Fernández Jiménez, Megan Maxwell, Noelia Amarillo, Patricia Sutherland, Chus Nevado y Merche Diolch con una sonrisa que delata lo bien que lo pasaron.

Si queréis escuchar el programa de radio, pinchad AQUI y estaréis en el blog de Castillos en el Aire, donde se encuentra el enlace para descargarlo. Además, está colgado un micro relato mío que Javier tuvo la amabilidad de leer para los oyentes. ¡Gracias Javier!

Y nada más... Ahora a esperar que llegue el viernes día 8, que empiezan los actos del III Encuentro RA con la presentación en la Casa del Libro de Gran Vía de las nuevas novelas de Olivia Ardey, Menchu Garcerán y Lydia Leyte. Si queréis asistir, la entrada es libre y gratuita, y estaremos allí a las 18,30 de la tarde.

¡Nos vemos!

miércoles, 30 de enero de 2013

NUEVO NÚMERO DE LA REVISTA... Y MAS COSAS



Ya tenéis disponible aquí el nuevo número de la revista Romantica's, en el cual encontraréis un montón de cosas interesantes: noticias, relatos, reseñas, entrevistas... y por supuesto, la tercera entrega de las peripecias del "Diario de una madre algo neurótica", que espero os divierta tanto como las anteriores.

Además, está incluida la información para las próximas votaciones de los premios Rosas, que comenzará después del III Encuentro RA.



¿Que no sabéis qué es un encuentro RA? Bueno... imagino que sí pero, por si acaso, pincha en el logo o aquí para llegar a la web de YoleoRA, donde encontraréis toda la información. No obstante, después del día 9 de febrero, que es cuando se celebra, prometo hacer una crónica más o menos detallada del evento (lo sé, lo sé... igual no es una crónica muy seria y formal, pero si lo hiciera así, no sería yo)

¡Besotes!


martes, 29 de enero de 2013

CAMBIO DE ESCENARIO



Después de ambientar mis dos novelas terminadas en España, una de ellas en Valencia y la otra en Granada (¿se nota que me gusta el calorcito?), he decidido viajar al extranjero. En un principio, había pensado en enviar a mis protagonistas a Nueva York, pero después de ver esta foto en el Google decidí que era un sitio tan bueno como otro cualquiera, y que me gustaba mucho más.

Los protas de mi nueva historia están en Seattle, que tiene todo lo que yo necesitaba: ciudad, mar, montaña y un amplio abanico de ofertas culturales.

Como, obviamente, yo no he viajado en mi vida a Seattle, estoy sacando la información de internet porque NO ENCUENTRO GUÍAS DE VIAJE EN ESPAÑOL. ¡Manda narices! Hay un montón de libros sobre cualquiera de las ciudades de Estados Unidos, pero en español no se ha publicado nada sobre Seattle... Y mi inglés deja bastante que desear. Así que "San Google" me está resolviendo todas las dudas.

Por eso (y ya voy avisando, por un porsiaca alguna vez sale publicada) que el Google Maps y el Google Earth dan de sí lo que dan de sí. Así que si alguien ha visitado Seattle y encuentra errores de localización o similares, suplico humildemente disculpas. ¡Ya me gustaría a mí tener información de primera mano! Pero la economía no da más que para viajar de manera virtual...

Bueno, que sigo trabajando. Voy a ver como están mis chicos que los he dejado en una situación comprometida.

martes, 15 de enero de 2013

LA HUÍDA



Una lágrima inmisericorde se deslizó lentamente por su mejilla, mientras apretaba contra ella aquel bulto envuelto en una manta. Con el mayor de los sigilos había levantado a su pequeño de dos años y, sin quitarle siquiera el pijama, lo había abrigado y ahora salía de casa con él en los brazos. En la otra mano arrastraba una diminuta maleta en la que metió unas pocas prendas de ambos, mientras procuraba no hacer ruido para que él no se percatara de su huída.
El frío intenso le golpeó en la cara cuando se dirigía al coche. Sentó al niño en la silla, metió la maleta en el asiento del acompañante y puso en marcha el motor, rezando para no ser oída, para poder escapar.
Atrás quedaban cinco años de convivencia, de recuerdos, de palizas… Pero él no volvería a hacerle daño nunca más. Ella se había tragado su orgullo y, por el bien de su hijo, había decidido emprender un camino sin destino fijado pero lejos de todo aquello.
Mientras circulaba por aquella carretera oscura pensaba en el cambio que iba a dar su vida. En aquella casa había perdido la ilusión de vivir, sus sueños, sus metas. Poco a poco él había ido minando su autoestima, la había hecho creer que no valía para nada, que era una basura que no merecía ni la más mínima atención. Y ella le había creído… hasta ese instante.
Todo empezó al poco tiempo de casarse. Comenzó criticando su forma de vestir, incitándola a cambiar su forma de ser, menospreciando los esfuerzos que hacía para mantener la casa limpia y la comida caliente al volver del trabajo. En seguida, la hizo abandonar aquel puesto para dedicarse en exclusiva a él. Y luego llegaron las palizas. Un día fue una bofetada por algo sin importancia, otro día un empujón contra el armario, y después las relaciones sexuales forzadas.
Cada día, él llegaba más tarde del trabajo, la mayoría de las veces borracho, y entonces la insultaba y la pegaba hasta caer rendido en el sofá.
Ahora todo eso había acabado. Pediría ayuda si era necesario, pero no pensaba soportar ni un segundo más ese menosprecio, ese maltrato.
 Por el espejo retrovisor miró al pequeño que dormía plácidamente en su asiento. «Por ti, mi amor. Hago esto por ti». Inspiró profundamente y volvió la vista desafiante a la carretera. Allí delante estaban su destino y su futuro. Su vida. Nadie le haría eso nunca más. Nadie.

jueves, 6 de diciembre de 2012

LA CONSTITUCIÓN PARA NIÑOS

En el colegio de mis sobrinos pequeños, todos los años piden colaboración a los padres para determinadas actividades. Este año les han solicitado que hicieran un cuento o una poesía para explicar a los niños de primaria lo que es la Constitución.

Normalmente es mi hermana la que participa, y suele tener bastante éxito. Pero este año y por circunstancias que no vienen al caso, su mente andaba ocupada en otros menesteres, y me pidió ayuda. Y oye... el que tu única hermana de sangre confíe en ti y te pida que la eches una mano, pues como que gratifica. Así que me puse manos a la obra y salió este pequeño cuento. Espero que os guste. Y si alguien lo ve útil para niños pequeños no me importa que lo use, aunque sí me gustaría que se mantuviera mi autoría.




LA LEY DEL BOSQUE

El murmullo de las voces llenaba la explanada del bosque. Todos los animales estaban allí reunidos esperando con impaciencia la gran noticia que les iban a dar. Es lo que ponía en la convocatoria: “Reunión general a las seis de la tarde en la gran llanura junto al roble. El Consejo de Sabios del Bosque tiene una gran noticia que anunciaros.”

—No sé que podrá ser —decía Papá Tejón—. Esto de las noticias me pone muy nervioso. A ver si empiezan de una vez.

A medida que los miembros del Consejo de Sabios se situaban bajo el viejo árbol, se fue acallando el rumor hasta que, por fin, cesó por completo. Todos estaban expectantes, conteniendo la respiración, y sólo se escuchaba de vez en cuando una tosecilla nerviosa o el fru-frú del roce de las colas peludas contra las hojas caídas.

Enseguida, el Búho tomó la palabra como portavoz del Consejo:

—Queridos habitantes del bosque: A fin de establecer unas normas de convivencia y evitar los problemas que están surgiendo entre nosotros, hemos redactado una Constitución que nos afecta a todos nosotros. Todos deberéis respetarla y obedecerla. Colgaremos el texto en el viejo roble donde todos lo podréis consultar.

—¿Una Constitución? ¿Eso qué es? —preguntó intrigada Mamá Coneja.

—Es el conjunto de deberes y derechos que vamos a tener los habitantes del bosque a partir de ahora. En ella se dice quién es el encargado de impartir justicia, quién es el jefe del bosque y quiénes sus guardianes. Además, informa a todos los habitantes de las obligaciones a las que están sometidos, así como de los beneficios y derechos que tiene cada uno de vosotros.

Los animales cuchicheaban entre ellos, sin terminar de entender del todo la situación, y entonces el Lobo alzó la voz para hacerse oír por encima del ruido.

—Vamos a poner ejemplos, para que lo comprendáis mejor: la Constitución dice que, a partir de ahora, el Consejo de Sabios y el jefe del bosque se elegirán entre todos los habitantes que quieran presentarse para los cargos. Y cada cuatro años, haremos una nueva votación. El Consejo dictará las leyes que se harán cumplir por el que salga nombrado como jefe de justicia. Y estas leyes serán las mismas para todos. A partir de este momento, todos somos iguales. Todos tendremos que cumplir esas leyes. También se os otorgan determinados derechos, como el de moveros libremente por todo el bosque. Ya no existen los “territorios particulares” de cada especie en los que no podía entrar nadie. Y todos tendréis derecho a elegir en qué parte del bosque queréis vivir. A cambio, deberéis respetar a los demás y tendréis tanto el derecho como la obligación de trabajar cada uno en vuestra especialidad para que el funcionamiento del bosque sea el correcto. Quien no lo cumpla, será castigado.

Los animales asentían con la cabeza mientras se miraban unos a otros.

Habían comprendido que aquella Constitución significaba el final del poder de los más fuertes. A partir de ahora estarían protegidos y serían ellos mismos quienes eligiesen a sus gobernantes.

—Ahora vamos a votar si queremos que esta propuesta sea la que guíe a nuestro bosque, o si preferimos seguir como hasta ahora. ¿Votos a favor? —Un aluvión de patas y alas se levantó con las sonrisas complacientes de los animales—. ¿Votos en contra? —Esta vez, no se vio nada que sobresaliera por encima de las cabezas—. ¿Queda alguien que se abstenga, es decir, que no tenga claro si quiere votar a favor o en contra?

La única mano de la tortuga asomó tímida por entre la multitud.

—¿Te abstienes, Tortu?

—No, no —respondió ella—. Quiero votar a favor pero se me había atascado la pata dentro del caparazón.

Enseguida, todos los animales estallaron en carcajadas.

—Bien —dijo el Búho—. Queda aprobada la nueva Constitución del Bosque. Mañana celebraremos las elecciones para elegir al nuevo consejo. Hoy será fiesta y desde ahora, declararemos este día como festivo durante todos los años venideros.

Los animales comenzaron a montar una gran algarabía, a cantar y a bailar, bajo la secreta sonrisa de satisfacción del viejo roble centenario.

martes, 27 de noviembre de 2012

YO TENGO UN AMIGO...



Todo el mundo tiene un amigo, que a su vez tiene otro amigo o un primo, al que le ha pasado algo de lo más extraño.

Por ejemplo: Todos hemos escuchado a alguien contar que tiene un conocido a cuyo primo, durante una intervención quirúrgica, se le dejaron las pinzas o las tijeras dentro del estómago.

Y, por supuesto, todos sufrimos al mismo plasta que nos cuenta una y otra vez aquella anécdota en la que un primo de su vecino se encontró con el Rey, y éste se ofreció amablemente a cambiarle la moto.

O también tenemos ese caso «verídico» en el cual uno de nuestros compañeros de trabajo nos jura y perjura que la prima tercera de su abuela hablaba con fantasmas, y que llegó a convocar una vez al mismísimo Napoleón Bonaparte.

Pero vamos a ver… ¿estamos todos locos o qué?

Porque si nos vamos dando cuenta de la «realidad» de estas afirmaciones, siempre nos llegan de tercera mano. Es decir: Yo tengo un amigo, quien a su vez tiene otro amigo a cuyo familiar o vecino le ha sucedido el hecho en cuestión.

En este caso, lo ideal sería ponerse en contacto directo con la fuente de primera mano del suceso, con el origen, con quien lo ha sufrido. Y ahí es donde llegan los inconvenientes.

Porque sucede que:

A.- El sufridor del percance no puede ser localizado por haber fallecido, haberse mudado a una isla ignota del Pacífico o haberse encerrado en un monasterio de clausura.
B.- Cuando se llega al supuesto origen, resulta que esa persona lo cuenta porque a él se lo transmitió un amigo que tenía un conocido a cuyo primo le sucedió aquello. Y si volvemos a intentar llegar al origen, nos encontramos de nuevo en el punto de partida.

Visto lo visto, si alguien viene y te dice en secreto que tiene un amigo, que a su vez tiene un vecino que posee dos penes, responde tranquilamente y sin inmutarte: «Eso es mentira». Y en el momento en el que te pidan que respaldes tu acusación, les puedes decir con toda la sinceridad del mundo que si existiese un hombre así, sería rico y famoso, porque con lo que le gusta al género masculino fardar de esas cosas, habría circulado ya por todas las televisiones del mundo.

Violeta Lago

miércoles, 21 de noviembre de 2012

EPIDERMIS: OTRO MICRO PUBLICADO



Mi microrrelato "La diferencia" fue seleccionado por Ediciones Rubeo para formar parte de la antología "Epidermis", publicada por dicha editorial, y que se encuentra a la venta desde el pasado 20 de octubre.

En este caso, el gran reto lo ha supuesto tener que condensar una historia completa en menos de 200 caracteres.

Además he tenido el placer de compartir esta publicación con grandes escritoras amigas mías, lo cual siempre es un privilegio.

No podía dejar de haceros partícipes de esta noticia, la cual espero que os alegre tanto como a mí.

viernes, 16 de noviembre de 2012

PARA SIEMPRE

Últimamente estoy triste, y sólo se me ocurren relatos tristes. Este es uno de ellos. Espero que os guste, a pesar de todo.



PARA SIEMPRE ©

La estridente y aguda voz de la enfermera resonó en la sala de espera de la Unidad de Críticos.
—Buenos días. Por favor, vayan pasando según voy nombrando. Sólo dos familiares por paciente y los cambios se hacen aquí fuera. Familiares de Mateo Jiménez, Luis Angulo, Anastasia Petrov, —los visitantes iban entrando por la pequeña puerta a medida que escuchaban el nombre de cada paciente—. Julia Maldonado, Mariano Siruela,…
Como cada día durante los dos últimos meses, Enrique se levantó del asiento al escuchar que nombraban a Julia. Entró en la enorme habitación con paso tranquilo y se dirigió a la cama número cinco.
Ella permanecía con los ojos cerrados, igual que siempre. El tubo del respirador artificial sobresalía de aquellos labios tan pálidos que apenas se distinguían del resto de la piel. La tomó de la mano para notar que estaba incluso más fría que el día anterior.
—Buenos días, Julia. Hoy hace un día precioso de primavera, ¿sabes? Esta mañana el jardín que hay enfrente de mi casa desprendía el aroma de las primeras flores. ¡Si vieras lo bonito que está el rosal! Ya verás cómo se pone cuando empiecen a abrirse los capullos, con todos los que tiene. —Ella, como siempre, permanecía impasible ante aquella diatriba, mientras Enrique continuaba con su conversación sin soltar ni un segundo su mano, a la espera de que el médico viniese a darle el informe diario.
«Más de lo mismo», pensó. «Será igual que cada mañana. No hay cambios, sigue en coma y estable, no sabemos si despertará y, en caso de hacerlo, en qué condiciones ni cuándo. No queda más remedio que esperar».
Durante aquellos dos interminables meses escuchaba las mismas palabras una y otra vez, siempre a la expectativa de novedades, de algo diferente. La miró con ternura y continuó hablando para ella, consciente de que no iba a obtener respuesta, al tiempo que recordaba cómo empezó aquello.

Acudía cada día a ver a su abuela, ingresada en la UCI, cuando se percató de que, al entrar las visitas, nadie acudía a la llamada de Julia Maldonado. Pensó que debía de ser muy triste estar allí dentro veinticuatro horas al día, y que nadie acudiese a ver cómo te encontrabas. Cuando pasaron a la abuela a la planta, regresó a aquella sala de espera decidido a cometer lo que él mismo consideraba una locura. Quería entrar a ver a Julia y pedirle permiso para visitarla, porque no quería que se sintiera sola. Pensó que se trataría de una persona mayor, probablemente una viuda sin hijos y con unos sobrinos descastados que sólo estarían interesados en cobrar la herencia cuando, al llegar a la cama número cinco, se encontró con una mujer joven, de unos treinta y tantos años, morena y de una belleza espectacular. El cabello, liso y negro como el alquitrán, se encontraba esparcido por la almohada, enmarcando un rostro de color pálido y facciones muy delicadas. Sus manos, de dedos finos y largos, estaban colocadas a lo largo del cuerpo, que se apreciaba delgado por debajo de la sábana blanca con el logotipo del hospital.
Tenía los ojos cerrados y puesto el tubo de la respiración asistida. Estaba en coma.
Extrañado por lo inesperado de su aspecto, de forma discreta preguntó a las enfermeras, quienes le dijeron que la había traído un taxista que se la encontró desmayada en una parada de autobús. Se había intentado localizar a sus familiares o conocidos, pero no llevaba encima una agenda o un teléfono móvil que diera alguna pista sobre ellos. Por la documentación que llevaba y una vez consultada la policía, supieron que vivía sola y trabajaba como fotógrafo freelance. De ahí que nadie la hubiera echado de menos, y que nadie hubiera ido a visitarla ni siquiera una vez.
No podía dejarla sola, puesto que algo en ella le había conquistado. Quizá el hecho de advertir su fragilidad le cautivó desde el primer instante, o quizá fuera el destino que hizo que estuviera en aquella sala de espera escuchando ese nombre al que nadie respondía. Desde ese instante se hizo el propósito de ser su visita y dos meses más tarde seguía acudiendo a la cita, dos veces al día, a las diez y a las seis.

Un médico que no había visto hasta entonces se acercó al box con decisión.
—¿Es usted familia de Julia?
—Soy un amigo. No tiene familia.
—Si es tan amable, de seguirme… Tengo un asunto que comentarle respecto a ella.
Enrique siguió al médico hasta un pequeño despacho situado en el fondo de la Unidad de Críticos.
—Siéntese, por favor —le indicó con gesto amable, al tiempo que él mismo tomaba asiento tras una vieja mesa de madera color nogal. Enrique observó la salita. Las paredes, pintadas en un tono color crema, estaban desnudas, sin ningún tipo de adorno. Los únicos muebles eran aquella mesa y tres sillas, dos de ellas para los familiares y un viejo archivador metálico situado a espaldas del galeno. —Tengo que darle malas noticias. El estado de Julia es crítico. La actividad cerebral ha sufrido varios paros durante las últimas horas y nos tememos que no salga del coma.
Enrique palideció al escuchar aquello.
—Y eso quiere decir que…
—Si se produce un nuevo receso en su estado, nos veremos en la obligación de tomar una decisión drástica. De usted depende, puesto que es el único conocido que viene habitualmente por aquí, según me han comentado los compañeros.
—¿En qué consiste exactamente esa decisión?
—Necesitamos saber si desea que la mantengamos con vida artificialmente, aún sabiendo que no volverá a recuperar la consciencia, o si prefiere que la desconectemos y la dejemos morir en paz. En caso de decidir que prefiere que siga en coma tendremos que disponer su traslado a la Unidad de Larga Estancia. Como comprenderá, una vez que sabemos que su estado es irrevocable, no podemos mantenerla aquí, puesto que hay pacientes recuperables que necesitan esa cama.
—¿Cuánto tiempo puede durar esta situación? —preguntó Enrique con preocupación.
—Nadie lo sabe. Días, meses, años… Hasta que un día el cerebro deje de funcionar por completo y se la declare oficialmente fallecida. No quiero influir en su decisión, pero es mi deber comunicarle que alargar la agonía es hacerles pasar un sufrimiento innecesario, tanto a ella como a usted.
—Y si decido que sea desconectada, ¿podré despedirme de ella?
—Por supuesto. En el caso de que prefiera que Julia deje de padecer innecesariamente dispondrá del tiempo que necesite para ello. No obstante, si toma este camino me gustaría que tuviera en cuenta el tema de la donación de órganos.
—¿Donación de órganos? —preguntó confundido.
—Sí. Serían entregados al banco de órganos para que otras personas tengan una oportunidad de seguir viviendo gracias a ella. Por supuesto, usted jamás conocerá a los destinatarios y ellos no sabrán quién es el donante. Pero las listas de espera son muy largas y Julia es un donante óptimo. Piense en cuántas vidas puede salvar. —Enrique bajó la cabeza mientras se estrujaba las manos de forma compulsiva—. No es necesario que tome ahora mismo su decisión. Puede hacerlo cuando quiera, pero tiene que saber la verdad y conocer las opciones. Ahora, si quiere, puede volver a verla, y cuando tenga las cosas claras hable conmigo.
Enrique se levantó cabizbajo y se dirigió de nuevo al box para ver a Julia. Su cabeza no dejaba de darle vueltas a aquel asunto. Él, un completo desconocido, tenía en sus manos el poder de decidir si ella vivía o moría. ¡Por el amor de Dios! ¡Él no era nadie! Simplemente se trataba de alguien que pasaba por allí en el momento menos indicado… o el más indicado. Posiblemente, y gracias a él, ella había disfrutado de más tiempo en este mundo. Sin sus visitas, los médicos habrían desconectado todos los aparatos hacía tiempo, y ella habría muerto en soledad. Pero ahora no iba a ser así.
Con un nudo en el corazón, los ojos llenos de lágrimas y después de depositar un beso en la frente de Julia, regresó al despacho. Tocó con los nudillos en la puerta antes de abrirla y se encontró al médico revisando su expediente.
—Ya sé lo que quiero hacer, doctor.
—Dígame.
—Julia debe ser desconectada. Debo dejar que descanse de una vez.
—¿Y en cuanto a lo de la donación?
—Firmaré los papeles que sean necesarios para que los órganos sean donados. Y me haré cargo de la incineración de sus restos.
—¿Cuándo quiere que…?
—Ya. Necesitaré unos minutos para despedirme y después podrán hacerlo. —Se levantó y regresó con paso decidido a la sala general. Cuando llegó donde se encontraba ella, la tomó nuevamente de la mano.
—Cariño, esta será la última vez que venga a verte. He hablado con los médicos y vamos a dejar que te vayas en paz. Pero no debes tener miedo porque estaré contigo. Siempre te llevaré en mi corazón. Y una parte tuya seguirá sobre la tierra. He accedido a donar tus órganos. Sé que estarás contenta de que muchas personas puedan continuar viviendo gracias a ti. Cuando mire a otras personas me preguntaré si tienen algo tuyo. Tu corazón seguirá latiendo en otro cuerpo, y tus ojos verán el sol y la belleza de las flores desde otra cara. Pero tú seguirás viviendo dentro de mí. Para siempre. Te quiero, mi amor.
Depositó un beso en su frente y les hizo un gesto a los médicos. Sin atreverse a volver la vista atrás abandonó aquella sala, mientras dos gruesas lágrimas silenciosas caían de sus ojos.

Violeta Lago